domingo, 29 de julio de 2018

La zorra y las uvas


Doña Genoveva, señora muy considerada en la comarca, cultivaba en su huerto una frondosa y hermosa parra, y cuyos racimos, grandes y maduros, despertaban el apetito de quienes, al pasar, los contemplan.
Una zorra hambrienta después de caminar mucho tiempo buscando algo con que saciar su voraz apetito, grandes, lustrosas y jugosas, sobresaltaron a su ya desfallecido estómago.
Y al contemplar con ansias los espléndidos racimos colgados de la parra. Quiso cogerlos con su hocico.
Pero, por mas que se afanaba en sus saltos y esfuerzos, no pudo coger siquiera uno de ellos.
Luego de varios intentos vanos, se alejo diciendo: ¡que verdes que están ¡ ¡no las quiero comer!

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