Las
tecnologías de la información y la comunicación (TIC) son una realidad concreta
que atraviesa la vida de todos los sujetos que habitamos las escuelas. Ya sea
en forma de teléfonos inteligentes (smartphones), tabletas, computadoras
portátiles, de escritorio, relojes inteligentes (smartwatches),
televisores inteligentes (smartTV), consolas de videojuegos y cajeros
electrónicos, entre otros, estos dispositivos circulan y se utilizan a diario.
Pero, ¿qué sucede cuando esos dispositivos se instalan como objetos de uso y
consumo en colegios, escuelas y jardines? La escuela es una institución que se
encuentra inmersa en la sociedad y que no puede permanecer ajena a lo que
sucede puertas afuera. En la sociedad del presente, los niños y los adultos son
receptores y productores de información; la imagen puede resumir una variedad
de palabras; emergen nuevas y diversas formas de transitar, de trascender el
tiempo y el espacio, sin contar las nuevas formas de relacionarnos.


Pensar el trabajo con las TIC en la Educación Inicial es posible si las
comprendemos y las incluimos como un eje transversal en la tarea
cotidiana de enseñanza. Es decir, como un conjunto de herramientas que
—acompañadas de diversas estrategias docentes— estén incluidas en la
planificación de proyectos o recortes del ambiente a fin de potenciar nuevos
y/o mejores aprendizajes.
Las nuevas tecnologías son herramientas que necesitamos conocer y analizar
previamente para poder otorgarles un sentido a su inclusión y potenciar las
condiciones de enseñanza. Pensadas en contexto, deben ser funcionales a nuestra
tarea y a los contenidos que abordaremos. Y, por sobre todo, deben ser
significativas y pertinentes a las posibilidades de aprendizaje de los niños y
las niñas.
Ciencia, arte, juego, lectura y escritura: solo algunas de las alternativas
que podemos abordar mediante la inclusión de las TIC en nuestras salas. Buscar
información y analizar las fuentes; tomar registros mediante fotografías o
dibujos; producir textos para el blog o la página institucional del jardín;
recorrer un museo virtual; hacer una entrevista mediante una videoconferencia;
utilizar y producir tutoriales para enseñar a otros a jugar un juego (texto
instructivo), e incorporar videojuegos para trabajar contenidos vinculados al
espacio (plano)… o simplemente para jugar. Las actividades y posibilidades son
infinitas.
Una actividad más: realizar una producción multimedia con fotos, videos
y audio mediante la técnica de stop motion, como se puede observar en
esta experiencia
sobre el cuidado del medioambiente.
La inclusión de las TIC nos permite la construcción de nuevos
aprendizajes, de nuevas formas de producir conocimiento, de socializarlo y de
interactuar con otros, pero ¿cómo pensamos nuestro rol docente desde esta nueva
perspectiva?
Una propuesta de formación
Desde educ.ar
se ofrece a los docentes de nivel inicial un taller virtual y otro presencial
vinculados a la inclusión de las TIC en la alfabetización inicial. En estas
propuestas, se trabaja junto a los docentes sobre diversas estrategias que
permiten incluir las nuevas tecnologías como mediadoras de los procesos de
lectura y escritura.
En dichos talleres, los docentes pueden explorar algunas herramientas y
aplicaciones realizando actividades concretas y analizando luego su potencial
para trabajar en el aula con los chicos y las chicas. De hecho, se promovió el
trabajo colaborativo entre docentes a fin de realizar producciones conjuntas:
cancioneros, videos informativos con imágenes seleccionadas por los docentes y
cuentos sonorizados, entre otros. Estas producciones sirven como insumo para el
abordaje de contenidos en las distintas propuestas de enseñanza. También es
recomendable que los niños y las niñas participen en la producción de algunos
de estos materiales y recursos.