A caperucita roja la llamaban así porque llevaba siempre
una preciosa caperuza, regalo de su abuela.
Una tarde, su madre quiso que Caperucita visite a la
abuelita, llevándole un tarrito de miel y un rico pastel porque estaba enferma.
La niña se fue al bosque cantando una canción.
El lobo al verla se acercó conteniendo el instinto de
devolverla y le dijo:
- Como te llamas?
- Me llamo Caperucita Roja.
-
Y ¿A dónde vas?
-
A visitar a mi abuelita.
-
Eres buena. ¡Adiós!
El lobo se adelantó y llego pronto a la casa se comió a
la abuela y se acostó en la cama.
Al llegar la niña vio diferente a la abuelita y le dijo:
-
¡Que brazos tan grandes!
-
Son para abrazarte mejor – le contesto el
lobo.
-
¡Abuelita que dientes tan grandes tienes!
-
¡Son para comerte mejor!
Y diciendo esto el lobo abuelita se lanzó sobre la niña
para devorarla, pero esta huyo inmediatamente dando grandes gritos.
Unos leñadores escucharon el exilio de la niña y
acudieron pronto dándole una reverencia paliza al malvado lobo que lo dejaron
muerto. Salvaron a la niña, rescataron a la abuelita de su panza y fueron
felices…….












